Guía de viaje a la India

Ladakh, un paisaje lunar junto al Himalaya

Ladakh no es, seguramente, uno de los destinos turísticos más conocidos de India, pero sin duda no podemos dejar de recomendarlo a todos aquellos turistas que viajen a India buscando un paisaje único y espectacular.

Cuando hablamos de Ladakh hablamos de una región ubicada en el extremo norte de India, incrustada entre los Himalaya, a más de 3.000 metros de altura (existen puntos ubicados a más de 6.000 metros), y muy cercana a la frontera con Pakistán.

Si tuviéramos que describir Ladakh lo haríamos hablando de un gran altiplano rodeado de inmensos picos y recorrida por el río Indo. Ladakh tiene unas características propias muy marcadas, lo que hacen de él un lugar especial dentro de todos los que pueden ser visitados en India. Aquí, el budismo es la religión predominante, y toda la geografía de la región está salpicada de monasterios budistas (gompas). Es ese predominio del budismo y ese paisaje que tiene algo de lunar salpicado de gompas lo que hace que Ladakh sea conocido como “el pequeño Tíbet”.

Durante varios meses al año, y debido a la climatología extrema, Ladakh queda aislada del resto de India. Esto no impidió que durante siglos Ladakh fuera un importante centro de comercio de la Ruta de Seda. Los conflictos fronterizos entre China, India y Pakistán acaecidos a mediados del siglo XX hicieron que la región quedara convertida en un lugar prácticamente militarizado. Sería la llegada de la década de los 70 la que marcaría la progresiva apertura de Ladakh al turismo.

Leh

En la región de Ladakh destaca especialmente la población de Leh, capital de la región. En los alrededores de esta población pueden visitarse un puñado de lugares de interés (el Palacio de Leh, llamado también el pequeño Potala, y los monasterios de Shey, Hemis, Alchi, Thikse y Lamayuru entre otros) y practicarse un buen número de deportes de aventura como el trekking, el ciclismo de montaña, el rafting en aguas bravas y el montañismo. De entre las actividades turísticas más destacadas en Ladakh hay que resaltar también los safaris en jeep por las zonas más desérticas de la región.

De entre todos los monasterios de Ladakh, el más importante de todos (y de obligada visita si se va a la zona) es el monasterio de Hemis. Construido durante el primer tercio del siglo XVII, este monasterio acoge cada año un festival conmemorativo del nacimiento de Guru Padmasambhava. Este festival tiene lugar en junio o julio. Durante dos días, el patio del monasterio de Hemis se convierte en una explosión de música, danza y color.

Junto al monasterio de Hemis también destacan el monasterio de Likir y el llamado monasterio de la Cueva. El primero fue fundado en el siglo XI d.C., contiene imágenes de arcilla de Buda y varios manuscritos antiguos; el segundo, excavado en una roca de granito marrón, está decorado con unos frescos de notable hermosura.

Situada a unos 50 km de Leh hay que destacar la existencia de Chemrey. Si tuviéramos que destacar un motivo para hacer aconsejable el desplazamiento hasta esta localidad bastaría con nombrar el complejo monástico. Sus casilleros iluminados, conteniendo numerosos libros sagrados cuidadosamente conservados con tejidos color naranja, son uno de los encantos más destacados de este complejo monástico en el que residen en la actualidad más de sesenta monjes y alumnos. Tras el espacio en existen dichos casilleros puede ascenderse a la sala de asambleas y, tras ella y ascendiendo unos cuantos escalones, un viejo templo que acoge en su interior algunos frescos y unas estatuas votivas, al igual que unos nuevos casilleros que contienen más textos sagrados.

Consejos para desplazarse por Ladakh

Si se quiere viajar de una manera rápida a Ladakh hay recurrir a los vuelos diarios que parten desde Delhi o en autobús desde Srinagar y Manali. Una vez dentro de la región (que sólo podrá visitarse con el permiso correspondiente) los desplazamientos deben realizarse en autobús o en jeep turístico. Quien desee alquilar un coche en Ladakh sólo podrá hacerlo recurriendo a un conductor local.

A la hora de desplazarse en autobús por Ladakh hay que prevenir diversos factores con los que todo viajero occidental debe contar. El primero de ellos es el aire destartalado de sus autobuses. El segundo, el mal de altura, ese malestar derivado de la falta de adaptación del organismo a la hipoxia o falta de oxígeno propia de la altitud. El tercero, el vértigo. Las carreteras de Ladakh discurren en muchas ocasiones por desfiladeros que pueden parecer terroríficos para los viajeros más sensibles a la altura. Si se superan esos tres factores, el turista puede disfrutar de un paisaje en el que se alternan casitas de adobe sorprendentemente ajardinadas, nómadas acampando en valles desérticos y monasterios encaramados a alturas de vértigo.


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