Guía de viaje a la India

Los lugares sagrados del budismo en la India

No importa que el budismo sea una religión minoritaria en India. Son muchos los peregrinos budistas que, llegados de todo el mundo, visitan cada año la India buscando visitar algunos de los más sagrados lugares del budismo y que están relacionados directamente con la vida de Siddartha Gautama, el príncipe que, renunciando a su destino como monarca o señor máximo de uno de las múltiples ciudades estado que existían en el norte de India allá por el siglo IV antes de Cristo, acabaría convirtiéndose en el Buda, el creador de un camino religioso y espiritual no teísta, el budismo, que hoy es la quinta religión del mundo.

Son cuatro los lugares sagrados del budismo que podemos encontrar en India y Nepal:

  • Lumbini (Nepal): ciudad en la que nació Buda.
  • Bodhgaya: lugar en que se iluminó.
  • Sarnath: ciudad en la que Buda pronunció su primer discurso.
  • Kushinagar: lugar en el que murió y en el que alcanzó el paranirvana o expresión máxima del nirvana.

Lumbini

Aunque existen algunas teorías que apuntan a que Buda podía haber nacido en otro lugar (se habla de Kapilavastu, Kapilesvara o Piprahva), la mayor parte de los historiadores y estudiosos del budismo otorgan a la nepalí localidad de Lumbini el honor de figurar en la historia como la cuna del Buda.

Situada en la región de Terai, Lumbini son apenas dos calles polvorientas y una hilera de casas de barro y paja. Esto, sin embargo, no impide que en Lumbini no exista un enorme parque que, en su interior, posee todo tipo de monasterios, lagos y zonas de paseos para que los fieles budistas puedan retirarse allí. En la Zona de Desarrollo de Lumbini (pues así se llama dicho parque) también se halla el Templo de Maya Devi.

El Templo de Maya Devi es una moderna construcción de ladrillo construida sobre el lugar en el que, según la tradición, nació Siddharta Gautama. Al lado del templo existen tres lugares que acostumbran a llamar la atención de los turistas que visitan este lugar sagrado del budismo en la India. Uno de esos lugares es el estanque en el que, se dice, la Reina Maya, la madre de quien estaba llamado a ser Buda, se bañó antes de dar a luz. El segundo de esos lugares es una interesante congregación de antiquísimas ruinas de pagodas y templos. El tercero de esos atractivos es el llamado Pilar de Ashoka. Con este pilar, el emperador Ashoka quiso rendir homenaje al lugar en que había nacido Buda.

La leyenda cuenta que fue en esta ciudad donde transcurrieron los primeros 29 años de la vida de Buda. Cuenta también la leyenda que su padre lo había rodeado de comodidades y gente joven para poder alejar del amado príncipe todo conocimiento del sufrimiento humano. Tanta protección no sirvió de nada. Un día Siddharta salió de palacio, se encontró con un anciano y conoció la vejez, la enfermedad y la muerte. Y eso iba a cambiarle la vida.

Bodhgaya

El conocimiento del sufrimiento hizo que Siddharta decidiera abandonar el palacio en el que hasta entonces había residido para iniciar una vida de asceta y dedicada a la espiritualidad. Buscando su camino, Siddharta tanteó varias escuelas religiosas, profundizó en sus enseñanzas, intentó extremar su ascetismo.

Una experiencia traumática (estuvo a punto de morir ahogado tras desfallecer por el hambre provocada por su vida ascética) le llevó a replantearse su estilo de vida y el lugar exacto en que se debían poner los límites de la renuncia a los placerse mundanos. Fue entonces cuando optó por meditar bajo el árbol de Bodhi. La tradición budista dice que, gracias a las siete semanas que Siddharta estuvo meditando bajo el árbol de Bodhi, aquél consiguió dejar atrás el sufrimiento y la rueda de la reencarnación en la que, según el budismo, todos estamos atrapados. Este proceso es el que se conoce como iluminación.

Hoy en día, a la sombra del árbol de Bodhi se sientan cada día los fieles y los monjes budistas para recitar sus oraciones. Ubicado en Bodhgaya, una pequeña población situada en el noroeste de la India, en el distrito de Gaya, el árbol de Bodhi es, por razones obvias, uno de los lugares sagrados del budismo en la India.

Pero Bodhgaya tiene otros muchos atractivos para el turista y el peregrino que quiere conocer los lugares sagrados del budismo en la India. En Bodhgaya pueden encontrar un sinfín de templos (entre ellos el Mahabodhi, templo en cuyo recinto se encuentra el árbol de Bodhi) y, por encima de todo, una maravillosa y gigantesca estatua de Buda con la que Japón obsequió al pueblo indio. El espectacular Buda del que hablamos mide unos 25 metros de altura y es, sin duda, una de las joyas asociadas al budismo.

Sarnath

Convertido ya en Buda, Siddharta, tras iluminarse, decidió pregonar cómo había alcanzado dicha iluminación. Para hacerlo escogió como punto de partida la población de Sarnath. El hecho de que fuera en esta localidad, situada a unos 10 km de Benarés, donde Buda realizó su primer sermón basta para convertirla en uno de los lugares sagrados del budismo en India.

Fue en el llamado parque de los ciervos donde Buda realizó su primer sermón y donde dijo al puñado de seguidores que fueron los primeros monjes budistas que salieran al mundo a pregonar sus enseñanzas.

En Sarnath, el viajero que quiera visitar los lugares sagrados del budismo en la India podrán encontrar alguna que otra fantástica estupa. La estupa es un monumento de piedra de forma semiesférica o acampanada y que sirvió en su tiempo como santuario budista. Las estupas de Dhamekh y Chaukhandi son las más importantes de entre dichas estupas.

El viajero que acuda a Sarnath podrá encontrar también un pequeño museo arqueológico en el que hallará algunos objetos encontrados durante las excavaciones. De entre esos objetos, las piezas más destacadas son una estatua de color rojo de Buda adoptando la postura del loto y un capitel del templo de Ashoka.

Kushinagar

Fue en Kushinagar, la cuarta y última de las ciudades sagradas del budismo en la India, donde Buda falleció. La tradición budista cuenta que fue ahí, en un bosque de mangos, donde, colocado sobre un lecho y cuando rondaba los ochenta años, Buda dio sus últimas enseñanzas a sus discípulos. Tras ella, falleció. Una vez fallecido Buda, su cuerpo fue trasladado por sus seguidores a Makutabandhana, una localidad situada al este de Kushinagar, donde fue incinerado.

En Kushinagar, el viajero podrá encontrar templos budistas construidos por otras naciones como pueden ser China, Birmania, Tailandia, Tíbet o Corea del Sur.

Como otros lugares santos budistas de la India, Kushinagar debe al emperador indio Ashoka gran parte de su esplendor. Fue él, en definitiva, quien mandó construir gran parte de los antiguos monumentos de esta ciudad.

Para todo peregrino budista, hay dos lugares en Kushinagar de obligada visita. Uno de ellos es la estupa Mahaparanirvana, construida en el lugar en el que Buda alcanzó el paranirvana. En este lugar, rodeado de ruinas de antiguos monasterios budistas, puede encontrarse una imagen milenaria de Buda en el que se le muestra en el instante de alcanzar el paranirvana.

El segundo lugar de obligada visita está a las afueras de Kushinagar, a unos 16 km, en Makutabandhana, y es el lugar en el que, según dicta la tradición, fueron incinerados los restos de Buda.


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