Yoga

Postura del guerrero o Virabhadrasana

En el Yoga hay una serie de posturas que sobresalen sobre las demás por su popularidad. La postura del guerrero o Virabhadrasana. Como sabemos, asana, en sánscrito, quiere decir postura. Virabhadra, por su parte, era el nombre del guerrero que, según cuenta la mitología hindú, Shiva envió a matar a Daksha. Con ello, Shiva deseaba vengar la muerte de Sati, su amada e hija de Daksha.

Daksha guardaba malas relaciones con Shiva, supremo gobernante del universo. Esas malas relaciones fueron el motivo de que Daksha celebrara un ritual en el que no invitó a su hija. Sati, sin embargo, se presentó en el ritual y discutió con su padre. En el calor de la discusión, Sati maldijo el ser hija de Daksha y dijo a éste que rechazaba su propio cuerpo por ser fruto de él. Tras decir esas palabras, Sati se arrojó voluntariamente a la hoguera. Para vengar su muerte, Shiva se arrancó un cabello y lo tiró al suelo para crear a Virabhadra. El nombre de Virabhadra está compuesto de dos partes, Vira (que significa héroe) y Bhadra (que significa amigo). El “amigo héroe” de Shiva vengó la muerte de Sati. Shiva, por su parte, echó mano de su poder para resucitar a Sati.

Las tres versiones de la postura del guerrero serían las tres posturas que Virabhadra utilizó para enfrentarse a Daksha y esas son las tres posturas que os queremos enseñar en este post. La primera simboliza el momento en que Virabhadra alzó su espada; la segunda, el momento en que, con ella, apuntó a Daksha; la tercera, por su parte, simboliza el momento en que Virabhadra decapitó a Daksha.

Beneficios de la postura del guerrero

La postura del guerrero es una postura de Yoga muy completa, pues exige la participación de todo el cuerpo. Eso convierte a las diferentes versiones de la postura del guerrero en una postura de Yoga llena de beneficios. La asana del guerrero no es una postura técnicamente demasiado complicada y, por tanto, figura entre las más populares y recomendables asanas que puede realizar quien se esté iniciando en los misterios del Yoga.

Entre los beneficios de la postura de guerrero encontramos los siguientes:

  • Sirve para estirar la parte superior del cuerpo: pecho, espalda, cuello, hombros y brazos. También sirve para estirar los abdominales.
  • Aumenta la resistencia.
  • Fortalece las piernas y los glúteos.
  • Mejora nuestra actitud postural y ayuda a ganar estabilidad y equilibrio.
  • Mejora la coordinación del cuerpo y aumenta la capacidad de concentración.
  • Reduce el estrés y sirve para relajarse.
  • Aumenta la capacidad pulmonar.

Conocidos los beneficios de la postura del guerrero, vamos a ver cómo se realizan sus tres versiones.

Postura del guerrero I o Virabhadrasana I

Para realizar la primera versión de la postura del guerrero sigue los siguientes pasos:

  1. Colocado de pie, mantente recto y con la espalda estirada mientras respiras profundamente y reteniendo la respiración durante unos diez segundos antes de expulsarla lentamente.
  2. Separa los pies unos seis centímetros y eleva los brazos, estirándolos, hasta que queden en vertical.
  3. Da un paso largo al frente con la pierna derecha mientras mantienes quieta la izquierda. Inclínate ahora hacia la pierna derecha. Ésta debe formar un ángulo de 90º. Para conseguirlo, la rodilla deberá estar colocada, en perpendicular, encima del tobillo.

Una vez colocado así hay que asegurar la estabilidad y el equilibrio. Para conseguirlo, es importante apoyar toda la superficie que se pueda del pie atrasado sobre el suelo.

Mientras estés colocado así, mantén la espalda recta con los brazos en alto. Tras permanecer así unos diez minutos, regresa a la posición original.

Realizando varias repeticiones de esta versión de la postura del guerrero conseguiremos tonificar los músculos de nuestro cuerpo.

Postura del guerrero II o Virabhadrasana II

Como vimos anteriormente, al adoptar esta versión de la postura del guerrero estamos adoptando una postura de ataque. Para realizar esta versión de la Virabhadrasana debemos seguir los siguientes pasos:

  1. Colocados de pie, debemos mantenernos rectos y con la espalda estirada mientras respiramos profundamente y retenemos la respiración durante unos diez segundos antes de expulsarla lentamente.
  2. Colocamos los brazos en jarras y, mientras apoyamos las manos en las caderas, seguimos respirando profundamente.
  3. Abrimos las piernas manteniendo los brazos en jarras y hasta que los codos permanezcan en vertical encima de las rodillas. Mientras estamos colocado así debemos aguantar el aire.
  4. Giramos el pie derecho para que apunte hacia fuera y doblamos la pierna derecha, girando el cuerpo hacia ese lado. Mientras hacemos este movimiento, debemos mantener la espalda recta y las manos en las caderas. Para que este movimiento se realice correctamente, la rodilla derecha tiene que estar encima del tobillo.
  5. Expulsamos el aire de los pulmones y volvemos a respirar profundamente antes de extender los brazos para ponerlos en cruz, firmes y con los dedos extendidos.
  6. Una vez colocados así, giramos la cabeza hacia el lado derecho. La cabeza debe estar alzada para que la barbilla se mantenga paralela al suelo.

Una vez hayamos conseguido realizar esta asana deberemos mantener la posición durante diez segundos. Una vez transcurrido ese tiempo, expulsaremos lentamente el aire y realizaremos la postura a la inversa, muy lentamente.

Cuando hayamos regresado a la posición inicial volveremos a realizar la postura del guerrero II pero esta vez cambiando la pierna.

Postura del guerrero III o Virabhadrasana III

La tercera versión de la postura del guerrero (o sea, la que simboliza, según la leyenda sobre el origen de esta postura del Yoga, el momento en que Virabhadrasana cortó la cabeza de Daksha) debe realizarse siguiendo los siguientes pasos:

  1. Colocados de pie, debemos mantenernos rectos y con la espalda estirada mientras respiramos profundamente y retenemos la respiración durante unos diez segundos antes de expulsarla lentamente. Hecho esto, inspiramos profundamente y empezamos a contar, interiormente, hasta diez.
  2. Echamos la parte superior del cuerpo hacia adelante manteniendo las piernas tan rectas como se pueda. Una vez así, colocamos las manos en las rodillas e, inspirando, profundamente, contamos interiormente hasta diez. Cuando hayan transcurrido esos diez segundos, expulsamos el aire, lentamente, y volvemos a inspirar.
  3. Manteniendo el pie izquierdo apoyado en el suelo, damos un largo paso hacia atrás con la pierna derecha y apoyamos nuestras manos sobre la rodilla izquierda, que debe permanecer vertical sobre el tobillo de la misma pierna.
  4. Hecho lo anterior, despegamos la planta del pie derecho mientras, echándonos hacia delante, nos apoyamos sobre nuestra rodilla, que estará, ahora, más adelantada que el tobillo de la misma pierna.
  5. Subimos las manos hacia el muslo de la pierna izquierda y, al mismo tiempo, colocamos la pierna derecha, elevada, en posición horizontal al suelo. Esta fase de la postura del guerrero estará bien realizada cuando la pierna y la espalda formen una línea recta.
  6. Cuando hayamos conseguido mantener el equilibrio retiraremos las manos con las que nos estamos apoyando en el muslo izquierdo de él, estiraremos los brazos e intentaremos que brazos, espalda y pierna derecha formen una línea recta.

Una vez estemos colocados así, realizaremos un ciclo completo de respiración que estará formado por las siguientes fases: cinco segundos de inspiración, diez segundos de aguantar la respiración y diez segundos para, lentamente, soltar el aire.

Una vez hayamos finalizado la ejecución de esta asana de Yoga, la repetiremos pero esta vez con la otra pierna.


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