Ayurveda

Dieta ayurvédica para verano

Ya lo tenemos aquí. Por entre las llamas de las hogueras de San Juan asoma el rostro el verano y nosotros, sabedores de que cualquier cambio estacional implica siempre un cambio de las rutinas diarias, nos planteamos qué variaciones debemos introducir en nuestra alimentación ayurvédica para mantener nuestro equilibrio corporal.

Ayurveda tiene un principio básico: lo semejante incrementa lo semejante y las fuerzas contrarias sirven para curar lo que, por abuso en el consumo de alimentos del mismo tipo, se ha desequilibrado. Es decir: para conseguir equilibrarnos corporalmente debemos contrarrestar el calor propio de la estación o, cuanto menos, no aumentarlo. O sea: que hay que evitar las comidas demasiado calientes, los picantes, los ácidos y los salados.

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Cualidades ayurvédicas de la granada

La granada es uno de las frutas más apreciadas en el Ayurveda. Citada en el libro del Éxodo, en el Corán y en muchos himnos homéricos, la granada es una de las frutas más antiguas conocidas por el hombre. Está presente en múltiples culturas. Los antiguos egipcios, por ejemplo, preparaban con su jugo un vino ligero con sabor aframbuesado; los babilonios mascaban sus granos antes de la batalla para sentirse invencibles e Hipócrates recomendaba el jugo de la granada contra la fiebre y como tonificante contra la enfermedad.

Considerada “la princesa de la fruta” y originaria de Persia y de la región occidental del Himalaya, la granada ha sido cultivada durante muchos siglos en la India, en Paquistán, en las regiones caucásicas y en todo el Mediterráneo. Los bereberes la trajeron a España y fue durante la época de la conquista de América cuando las tropas españolas la llevaron a América.

Las propiedades curativas de la Granada son muchas. Por eso en el Ayurveda ocupa un lugar estelar en el escalafón de las frutas. No en vano, la granada sirve para eliminar los excesos de cualquiera de los tres doshas en el cuerpo y muy apropiada para los casos de anemia, fiebre y problemas del corazón.

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Chai o té con especias

La bebida desempeña un papel determinante en la nutrición ayurvédica. Ya vimos en algún post anterior cómo la principal función de muchas bebidas ayurvédicas es generar mucha energía para el organismo, facilitar la correcta realización de la digestión, la absorción de los nutrientes y estimularlo de una manera especial. De entre todas las bebidas propias del Ayurveda hay una que, por sus beneficios y por el carácter casi ritual que rodea su elaboración, adquiere un carácter especial. Esa bebida es el chai, té con especias o té ayurvédico.

El té empezó a cultivarse en la India de manera masiva a partir de la llegada de los ingleses a principios del siglo XVII. De la mezcla de ambas culturas nació el chai o té con especias, ese té al que se le añaden especias típicamente ayurvédicas como pueden ser la canela, el cardamomo o el jengibre. Estas tres especias suelen estar presente en todo chai aunque en cada una de las regiones del país (y hasta en cada casa) el té con especias de manera ligeramente diferente. Hay zonas en las que se añade al chai el clavo de olor. En otras zonas, todo masala chai (también así se le llama) que se precie debe llevar entre sus componentes una pizca de anís estrellado. En el oeste del país, por su parte, utilizan pimienta negra para elaborar el té con especias y, en algunas ocasiones, almendras o azafrán.