Yoga

¿Qué es el Sukhsma Yoga?

¿Cuántas son las personas que dicen “me gustaría hacer yoga, pero no tengo tiempo”? Con razón o sin razón, son muchos los hombres y mujeres que se amparan en la falta de tiempo libre para argumentar por qué no practican Yoga u otro tipo de técnicas de relajación. Esas personas carecen de justificación. El Sukhsma Yoga o Yoga Sutil se la quita.

Con el nombre de Sukhsma Yoga se conoce a una serie de ejercicios que sirven para, de una manera rápida, conseguir una rápida relajación. En la oficina, en casa, cuando se siente una carga extra de tensión o estrés… cualquier lugar es bueno para practicar el Sukhsma Yoga y cualquier edad es buena para practicarlo. Diez minutos pueden bastar para conseguir una relajación profunda practicando algunos de los ejercicios más antiguos del Yoga.

El Sukhsma Yoga se basa en una combinación de estiramientos y masajes suaves que, combinados con una técnica sencilla de respiración profunda, facilita una profunda relajación.

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El Yoga Nidra o “Yoga del sueño consciente”

Una de las más poderosas técnicas de la práctica tántrica de Nyasa es el Yoga Nidra (yoga del sueño consciente o sueño psíquico en sánscrito). Gracias a él, la persona que lo practica puede relajarse de una manera profunda y, así, curar su ser.

Como otras prácticas de Yoga, el Yoga Nidra ha sido occidentalizado. Su origen más puro hay que buscarlo en los estudios que de las escrituras tántricas hicieron en su día Swami Satynanda Saraswati y su maestro Swami Sivananda. Aceptando que la mente tiene tres dimensiones (consciente, subconsciente e inconsciente), el Yoga Nidra se encargaría de desvelar a nivel consciente las samskaras o impresiones mentales que todas las personas guardamos en nuestro subconsciente y en nuestro inconsciente.

Esa tarea de desvelar en lo consciente lo que permanecía en el subconsciente o en el inconsciente es lo que hace del Yoga Nidra un magnífico instrumento de purificación mental.

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Nociones básicas de Yin Yoga

Dentro del Hatha Yoga encontramos un estilo pasivo de Yoga que es el Yin Yoga. La característica principal de esta modalidad de Yoga es que las posturas adoptadas durante la práctica de la misma se mantienen durante un período de tiempo nunca inferior a los tres minutos.

El objetivo principal del Yin Yoga es estirar y, con ello, rejuvenecer los tejidos conectivos, los ligamentos, los tendones, las articulaciones, el líquido sinovial y los canales de energía. Por otro lado, el Yin Yoga es un estilo de Yoga muy adecuado tanto para estimular el flujo del prana o energía vital como para llevarnos a un estado de relajación profunda.

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La Postura de la Paloma o Kapotasana

El nombre de Kapotasana proviene de dos palabras sánscritas: kapota (paloma) y asana (postura).

La Kapotasana o Postura de la Paloma es una postura avanzada de Yoga. La Postura de la Paloma exige flexibilidad, técnica y paciencia. Para realizar esta postura se necesita poseer una gran flexibilidad en las piernas, en los brazos, en la espalda, en la cadera, en los hombros y en el cuello.

Existe una variedad más sencilla que recibe en nombre de Salamba Kapotasana. Si Kapotasana quiere decir “postura de la paloma”, Salamba quiere decir “soporte”. Así, la Salamba Kapotasana sería la “postura de la paloma con soporte”. Es ese soporte en concreto lo que hace que esta asana de Yoga sea la modalidad más suave de la Postura de la Paloma. Aún así, la Salamba Kapotasana es una asana avanzada de Yoga o, lo que es lo mismo, una postura de compleja realización.

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La Postura de la Vaca o Bitilasana

Una de las posturas de Yoga que todo aprendiz quiere aprender cuanto antes y todo veterano continúa conservando en sus rutinas de práctica del Yoga es la Postura de la Vaca o Bitilasana.

La Postura de la Vaca es una de esas posturas casi mágicas que tienen un nutrido listado de beneficios. Entre los beneficios de la Postura de la Vaca podemos encontrar los siguientes:

  • Aumentar la flexibilidad de los músculos de la espalda. Este aumento de la flexibilidad resulta muy positivo para tratar la escoliosis.
  • Tonificar y fortalecer los brazos haciéndolos, a la vez, más flexibles.
  • Mejorar la coordinación corporal, sobre todo cuando esta asana se practica junto a la Postura del Gato.
  • Estirar y fortalecer los músculos del cuello y la espalda.
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La postura del águila o Garudasana

La expresión sánscrita “garuda” se traduce como “dios águila” y sirve para nombrar una asana avanzada de Yoga en la que se requiere mucha flexibilidad tanto en las piernas como en los hombros.
Como todas las posturas de Yoga de pie, la postura del águila o Garudasana es una postura vigorizante y que sirve para refrescar cuerpo y mente.

Entre los beneficios que para nuestro organismo supone la realización de la postura del águila figuran los siguientes:

  • Fortalece y estira tobillos y pantorrillas.
  • Estira muslos, caderas, hombros y parte superior de la espalda.
  • Mejora el sentido del equilibrio.
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Marichyasana: cuatro versiones de una misma asana

Como hemos visto en otros artículos dedicados a diferentes asanas de Yoga, hay posturas que admiten diversas variantes. Una de esas posturas es la que recibe el nombre de Marichyasana o postura de Marichy. Esta asana, en concreto, admite cuatro variantes. Estas cuatro variantes tienen un punto de nexo que las une: en todas ellas las manos se cogen entre sí por detrás de la espalda mientras se hace una flexión hacia delante o una torsión.

Marichy, en sánscrito, significa “rayo de luz”. Así, la traducción del término Marichyasana vendría a ser algo así como “la postura del rayo de luz”. Marichi fue, también, un personaje importante dentro de la mitología del Yoga.

En este artículo vamos a ver los principales beneficios que la Marichyasana tiene para nuestro organismo y veremos cuáles son y cómo se realizan las cuatro variantes de esta asana de Yoga.

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La postura de la grulla o Bakasana

En sánscrito, la palabra Baka quiere decir “grulla”. Así, Bakasana se puede traducir como “postura de la grulla” y sirve para denominar a una postura de Yoga en la que, en cierto modo, se adopta una postura que puede recordar a la postura habitual de la grulla, un ave acuática que, de cuello largo y elegante, patas largas y pico recto, camina habitualmente por las aguas estancadas y con la cabeza agachada en busca de su alimento principal, los peces que nadan en esas aguas donde la grulla habita.

La postura de la grulla es una postura de Yoga compleja. El nivel de dificultad de esta asana es elevado, pero disminuye cuando se domina el equilibrio sobre las manos. Una vez conseguido dicho equilibrio, el esfuerzo muscular disminuye.

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Postura de la luna creciente o Anjaneyasana

Si buscas abrir pecho y caderas y, al mismo tiempo, aumentar la flexibilidad de la parte posterior de las piernas, la postura de la luna creciente o Anjaneyasana es tu postura. Como otras asanas de Yoga, la postura de la luna creciente es una postura que exige mucha concentración. Si ésta, es fácil perder el equilibrio.

Cuando realizamos la postura de la luna creciente, el peso de nuestro cuerpo se concentra en tres puntos: la rodilla, los dedos de los pies de la pierna trasera y el pie de la pierna delantera. Para mantener el equilibrio mientras ejecutamos la Anjaneyasana debemos repartir bien el peso entre esos tres puntos.

La postura de la luna creciente resulta muy beneficiosa para el sistema digestivo y, al mismo tiempo, sirve para fortalecer piernas y tobillos. Esta asana de Yoga sirve, también, para trabajar la musculatura de la espalda y para fortalecer especialmente los erectores espinales y la musculatura de la zona lumbar. Así mismo, la postura de la luna creciente ayuda a trabajar la musculatura interna del abdomen, lo que nos permite mejorar nuestra actitud postural.

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Postura de la luna creciente o Anjaneyasana

Si buscas abrir pecho y caderas y, al mismo tiempo, aumentar la flexibilidad de la parte posterior de las piernas, la postura de la luna creciente o Anjaneyasana es tu postura. Como otras asanas de Yoga, la postura de la luna creciente es una postura que exige mucha concentración. Si ésta, es fácil perder el equilibrio.

Cuando realizamos la postura de la luna creciente, el peso de nuestro cuerpo se concentra en tres puntos: la rodilla, los dedos de los pies de la pierna trasera y el pie de la pierna delantera. Para mantener el equilibrio mientras ejecutamos la Anjaneyasana debemos repartir bien el peso entre esos tres puntos.

La postura de la luna creciente resulta muy beneficiosa para el sistema digestivo y, al mismo tiempo, sirve para fortalecer piernas y tobillos. Esta asana de Yoga sirve, también, para trabajar la musculatura de la espalda y para fortalecer especialmente los erectores espinales y la musculatura de la zona lumbar. Así mismo, la postura de la luna creciente ayuda a trabajar la musculatura interna del abdomen, lo que nos permite mejorar nuestra actitud postural.