Tritura la cebolla y el ajo y resérvalos.
En otro bol, coloca los garbanzos, un puñado del perejil, otro puñado de cilantro, una cucharadita de sal, una pizca del chile y dos cucharaditas de comino. Tritura con la batidora hasta que se mezclen todos los ingredientes, pero sin que se forme un puré.
Luego, añade la cebolla y el ajo picados, e incorpora también dos cucharaditas de levadura y la harina.
Tritura de nuevo todos los ingredientes hasta conseguir una masa homogénea.
Guarda la masa en la nevera durante una hora.
Mientras tanto prepara la salsa batiendo el yogur, una cucharadita de salsa tahini, dos cucharadas de zumo de limón, sal y pimienta.
Cuando la masa de falafel se haya enfriado, dale forma de bolas pequeñas y aplástalas.
Por último, pon una sartén al fuego con abundante aceite y, una vez caliente, coloca uno a uno los falafel.
Dóralos por ambos lados.
Retíralos en un plato con papel de cocina para absorber el exceso de aceite.
Puedes acompañarlos con pan de pita y salsa tahini como guarnición.