Yoga

El Yoga en el agua

En los diferentes artículos que venimos dedicando al Yoga ya hemos resaltado cómo no existe una única forma de concebir la práctica del mismo. En su momento ya dedicamos un artículo a las diferentes ramas del Yoga. En aquel artículo mencionábamos algunas de las ramas más conocidas del Yoga. El Hatha Yoga, el Raja Yoga, el Bhakti Yoga y el Tantra Yoga eran algunas de las ramas que citábamos en aquel artículo. Tras aquel artículo hemos prestado atención a métodos específicos de Yoga como el Iyengar Yoga, el Kundalini Yoga o el Brikam Yoga. En esta ocasión vamos a dedicar nuestra atención a una forma muy particular de practicar el Yoga: el Woga o Yoga en el agua.

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Los Mudras

Las manos desempeñan un papel fundamental durante la práctica del Yoga. No en vano, se considera que cada área de la mano tiene una reacción refleja con una parte específica del cerebro. Las distintas posiciones que las manos (palmas, dedos y muñecas) adoptan durante el Yoga reciben el nombre de Mudras.

Al adoptar una Mudra determinada lo que estamos haciendo es cerrar o guiar una corriente de energía que, desde la mano, se refleja en la actividad cerebral. Las Mudras son parte fundamental de la meditación y las flexiones, pliegues o uniones de palmas y dedos pueden tener un efecto terapéutico sobre cuerpo y mente.

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Bloques de Yoga

Si hablamos de la práctica del Yoga hay que hablar, tarde o temprano, de sus accesorios. La esterilla es, sin duda, el más popular de todos ellos. Junto a ella, el bloque de Yoga es imprescindible para apoyar el cuerpo y, así, buscar la manera más perfecta posible de ejecutar una asana.

Hay múltiples maneras de utilizar los bloques de Yoga: para apoyar la cabeza, la espalda o las caderas; para hacer más profunda y sentida la percepción de nuestro alineamiento; para que sirva como extensión de una de nuestras manos.

El bloque de Yoga es de mucha utilidad para aquellas personas que estén iniciándose en la práctica del Yoga y para las que padezcan algún tipo de limitación física o hayan sufrido algún tipo de lesión.

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Hot Yoga: el Yoga con calor

Ya hemos hablado en alguna ocasión de cómo de ese gran árbol que es el Yoga brotan múltiples ramas, cada una con sus propias características. En el post que dedicamos a las ramas del Yoga ya señalábamos cómo, entre las principales modalidades de Yoga, encontrábamos el Hatha Yoga, el Raja Yoga, el Karma Yoga, el Bhakti Yoga, el Jnana Yoga y el Tantra Yoga. También hemos dedicado posts especiales al Kundalini Yoga o al llamado método Brikam Yoga.

Es precisamente de este último método, el popularizado por Brikam Choudhury a principios de los años 70, de donde procede una escuela que ha adquirido recientemente una notable popularidad: la del Hot Yoga. Esta escuela de Yoga convierte el calor en parte fundamental de la práctica del Yoga.

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Yoga para adelgazar

Que el Yoga es beneficioso para aliviar las tensiones, reducir el estrés y conseguir la paz interior es algo a lo que nos hemos referido en más de un artículo de esta sección. El Yoga nos sirve para vivir con una mayor conciencia de nuestros actos, para mejorar nuestras relaciones con los demás y para mejorar la inmunidad de nuestro organismo. También para mejorar nuestra capacidad intuitiva, nuestra flexibilidad y nuestra actitud postural. A todo ello, repetimos, hemos hecho referencia en alguna que otra ocasión.

En este artículo nos toca hacer hincapié en uno de los beneficios quizás menos valorados de todos los que se asocian a la práctica del Yoga: el de perder peso. Después de todo, una postura de Yoga o una asana sirve para tonificar los músculos, lo que permite lucir una imagen más tonificada. Por otro lado, los ejercicios de respiración que siempre van asociados al Yoga mejoran el aporte de oxígeno a las células y, con ello, optimizan el funcionamiento de nuestro organismo. Un tercer factor de la práctica del Yoga que revierte de manera positiva en la pérdida de peso es el reforzamiento de nuestra psique. Reforzada ésta, controlaremos mejor (y con menos ansiedad) nuestras ganas de comer.

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Yoga en casa

Estás decidido o decidida a practicar Yoga pero tienes algo claro: lo quieres hacer de la manera más cómoda posible y sin tener que desplazarte para practicarlo a ningún centro, gimnasio, etc. Es decir: quieres practicar Yoga en tu casa.

Para practicar Yoga en casa debes, ante todo, marcarte una pauta. El mantenimiento de una rutina es, en el Yoga, fundamental a la hora de obtener de él sus máximos beneficios. En este artículo queremos darte una serie de consejos para que puedas establecer una rutina a la hora de practicar Yoga en casa.

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Yoga infantil

El comienzo de cada curso escolar conlleva para los padres la búsqueda de algún tipo de tarea extraescolar para los más pequeños de la casa. Dichas tareas suelen relacionarse a menudo con el aprendizaje musical, la potenciación de algún idioma y, fundamentalmente, alguna práctica de carácter deportivo (natación, fútbol-sala, baloncesto…). Lo que los padres buscan, fundamentalmente, al potenciar la práctica deportiva en sus hijos es un tipo de actividad que al mismo tiempo que divierta a los niños aporte beneficios para su desarrollo físico y psíquico.

Una actividad idónea para conseguir los objetivos señalados sería el Yoga. La práctica del Yoga a nivel infantil puede ser una buena manera de aunar relajación y concentración.

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Consejos a seguir para realizar una práctica de Yoga

Como hemos visto en algún artículo anterior, el Yoga posee varias escuelas. Cada una de estas escuelas propone una serie de asanas (posturas) y kriyas (acciones o movimientos que reúne una serie de posturas, una manera especial de respirar y unos sonidos determinados con el fin de alcanzar un objetivo). El Kundalini Yoga tendrá sus propias prácticas del mismo modo que el Agni Yoga o el Hatha Yoga tiene las suyas. Cada amante del Yoga escogerá la rama del mismo que mejor se adapte a sus necesidades o a sus gustos y, por tanto, escogerá sus propias asanas y kriyas.

Hay algo, sin embargo, que une a todos los practicantes del Yoga, sea cual sea la rama escogida por ello, una serie de acciones que todo practicante de Yoga debe realizar antes, durante y después de cualquier práctica de Yoga.

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Yoga contra la regla

Cualquier mujer puede hablar de ellos. El dolor abdominal, los vómitos, las náuseas, los calambres en las piernas y en la zona baja de la espalda, la diarrea o el aumento de la frecuencia de la micción son los síntomas más importantes que muchas mujeres deben sufrir en mayor o menor medida cada mes. Son los síntomas de la menstruación y, aunque unas mujeres los padecen más que otras, la inmensa mayoría de ellas los sufren en los días del período. Así, al menos, se deduce de un estudio realizado por la Universidad de Texas. Dicho estudio revela que el 90% de las mujeres padecen malestar moderado o dolor intenso durante los días de la menstruación.

Para luchar contra ese dolor o esa molestia son muchas las mujeres que recurren al uso de analgésicos o a algún tratamiento de carácter hormonal. Estas dos soluciones no están exentas de la aparición de posibles efectos secundarios. Para evitar esa posibilidad, Linda Sparrow, profesora, conferenciante y experta en comercialización de productos naturales, ha escrito Yoga para un ciclo menstrual saludable. En esta obra, Sparrow propone el Yoga como una técnica ideal para aliviar las molestias y dolores propios de la menstruación.

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Yoga durante el embarazo

Que el aprendizaje de una respiración correcta y el mantenimiento de una musculatura fuerte sean algunos de los objetivos principales del Yoga y uno de sus logros convierten a éste en una práctica ideal para embarazadas. Pero éstos no son los únicos beneficios que una embarazada puede encontrar en la práctica del Yoga. La reducción de esas pequeñas depresiones que pueden padecer algunas embarazadas debido a sus cambios hormonales puede ser, también, uno de los efectos positivos del Yoga durante el embarazo.

El Yoga durante el embarazo puede servir para mejorar el estado de ánimo de la embarazada. El Hatah Yoga, en este sentido, puede ser la rama del Yoga ideal para que las embarazadas consigan incorporar a su rutina de vida un magnífico ejercicio de relajación. Las asanas y la respiración adecuada propia del Yoga sirven para que la embarazada pueda escuchar a su cuerpo y reconozca sus ritmos naturales.