Yoga

Las asanas sentadas

De entre los diferentes tipos de asanas que podemos escoger para realizar nuestras prácticas de Yoga, vamos hoy a centrarnos en señalar las virtudes de algunas asanas que se realizan en posición de sentados.

Las asanas sentadas cumplen, entre otras, las siguientes funciones:

  • Aportan elasticidad a caderas, músculos inguinales, rodillas y tobillos.
  • Eliminan la tensión del diafragma y la garganta, lo que permite una respiración más sencilla y suave.
  • Aportan firmeza a la columna vertebral.
  • Mejora la circulación sanguínea general.

De entre todos los tipos de asanas, las asanas sentadas son, probablemente, las más confortables, las que menos esfuerzo exigen a sus practicantes. Las asanas sentadas, además, favorecen de una manera muy positiva tanto la meditación como la práctica de las pranayamas o ejercicios respiratorios.

Algo que hay que tener siempre presente a la hora de realizar asanas sentadas es que, para ser efectivas, debemos mantener la columna vertebral muy recta. La estabilidad es, en este sentido, fundamental para que la asana cumpla su objetivo. La falta de estabilidad o el hecho de no mantener recta la columna vertebral impide que podamos beneficiarnos de todo lo positivo que para nuestra salud y nuestro equilibrio físico y psíquico nos aportan las asanas sentadas.

Entre las asanas sentadas, éstas que os detallamos a continuación son algunas de las más conocidas.

Sukasana

La Sukasana es una asana sentada de fácil realización. Para realizarla hay que sentarse con las piernas extendidas. Una vez así, hay que cruzar las piernas a la altura de los tobillos procurando, en todo momento, mantener la espalda recta.

Para conseguir que la espalda esté perfectamente recta hay que intentar bajar las rodillas lo más cerca posible del suelo.

Elevando el pecho ligeramente, relajando los hombros y echándolos suavemente hacia atrás mientras colocamos la barbilla paralela al suelo y estiramos las vértebras del cuello conseguiremos ejecutar a la perfección esta asana sentada. Para conseguirlo, la cabeza debe estar correctamente alineada con la cabeza.

Quien te estás iniciando en la práctica del Yoga puedes notar que, al realizar la Sukasana, tienes dificultad para acercar las rodillas al suelo. Si es así, coloca algún cojín o algunas mantas y siéntate sobre ellas. Así, elevando la cadera, te resultará más fácil conseguir que la columna se mantenga recta y la pelvis esté más cómoda.

La Sukasana resulta muy beneficiosa para las articulaciones. Esta asana sentada aumenta la fuerza y la flexibilidad de las mismas y son de gran ayuda para aquellas personas que padecen artritis o reumatismo.

Postura del medio loto o Ardha Padmasana

La postura del medio loto, ligera evolución de la asana anterior, es, para muchos practicantes de Yoga, la postura más confortable. Con las piernas extendidas, hay que subir el pie izquierdo y colocarlo sobre el muslo derecho. Hay que procurar colocar ese pie tan cerca del cuerpo como sea posible y con la planta del mismo hacia arriba. Cuando se haya estado un rato así, se puede cambiar de pie para, de ese modo, favorecer la flexibilidad de ambas piernas y que las dos reciban los beneficios que se derivan de la práctica de esta asana sentada.

Postura del loto o Padmasana

El dominio de la postura anterior nos permitirá realizar de una manera relativamente sencilla una de las asanas sentadas más conocida del Yoga, la postura del loto o Padmasana.

Para realizar la asana del loto hay que sentarse, extender las piernas hacia delante y subir y doblar el pie izquierdo colocándolo sobre el muslo derecho, cerca de la ingle. Tras hacer esto realizaremos el mismo movimiento pero con el pie derecho, es decir: lo colocaremos encima del muslo izquierdo, tan cerca del cuerpo como nos sea posible.

La postura del loto es una asana sentada idónea para favorecer la meditación profunda.

Vajrasana o Postura de la roca

Esta postura de Yoga sentada es, también, una de las más populares en el universo del Yoga. Para realizarla hay que arrodillarse y sentarse sobre los talones. Para que éstos presionen sobre las nalgas hay que hacer que las puntas de los pies y el dorso se coloquen sobre el suelo.

¿Que por qué se llama a esta asana la postura de la roca? Porque favorece la digestión hasta el extremo de permitir que podamos digerir rocas.

Virasana

La Virasana es una asana sentada semejante a la postura de la roca, pero, en esta ocasión, arrodillados, debemos colocar los pies, a la anchura de las caderas. Arrodillados así debemos sentarnos entre los pies. Con esta postura de Yoga sentada conseguiremos canalizar mejor nuestra energía sexual.

2 pensamientos sobre “Las asanas sentadas”

  1. Dora Estela Hernandez dice:

    Recién descubro su página, y me interesa mucho iniciarme en la práctica de la yoga…. podrían orientarme sobre cómo armar una rutina de fácil seguimiento para empezar.
    Gracias de antemano se ve genial!

    1. India Mágica dice:

      Hola,

      Lo mejor es que contactes con algún centro de yoga cercano en tu ciudad y te dejes asesorar por profesionales.

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