Ayurveda

El neem

Azadirachta indica. Ése es el nombre científico de un árbol que en Latinoamérica se conoce como nim, margosa o lila india y que, nombrado como neem, aparece nombrado en múltiples ocasiones en la literatura ayurvédica.

Resistente a la sequía, con una altura que puede alcanzar entre 15 y 20 metros de altura, con amplio ramaje y abundante follaje (aunque en circunstancias extremas puede deshojarse completamente), el neem se cría en zonas tropicales o parecidas al clima tropical de Asia, África, América, Australia, etc. De este árbol se utilizan todas sus partes. La corteza, las frutas, las hojas, las semillas y el aceite que se extrae de ellas son aprovechadas. No en vano, el neem figura en “El yoga de las hierbas” como un poderoso purificador sanguíneo y uno desintoxicador de gran importancia en la cultura ayurvédica.

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La cúrcuma en el Ayurveda

La cocina hindú es una cocina rica en el uso de condimentos destinados a dar sabor a sus platos. Algunos de esos condimentos, además, aportan una buena cantidad de beneficios terapéuticos. De entre todos ellos hay uno que destaca especialmente por sus notables funciones terapéuticas: la cúrcuma.

La cúrcuma es una planta herbácea que tradicionalmente se ha cultivado en el suroeste de la India. Para crecer, la cúrcuma necesita una climatología tan cálida como húmeda, por eso se cría bien en la Polinesia y en la Micronesia. El extracto de la raíz de esta planta es lo que comúnmente se utiliza como condimento en la cocina hindú, aunque el uso original de dicho extracto era, varios siglos antes de nuestra era, como colorante para la lana. El color amarillo intenso propio de la cúrcuma hacía que ésta pudiera y pueda cumplir todavía tal función en la industria textil o en otras industrias que usen algún tipo de colorante. En la actualidad, la cúrcuma todavía es empleada para teñir algodón, lana, papel, seda, cuero, etc.

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El azúcar en el Ayurveda

El Ayurveda acostumbra a señalar que el sabor dulce produce satisfacción y felicidad. Esto puede hacernos creer que el azúcar, ingerido tal cual, es un producto ideal para nuestra alimentación ayurvédica. Nada más lejos de la realidad. Cuando lo sabios ayurvédicos hablaban de sabores dulces no hablaban de los concentrados de azúcar que ahora consumimos, sino de azúcares más naturales.

Cuando hablamos de azúcar acostumbramos a hacerlo de algo que no es un producto natural, sino de una sustancia química concentrada: el azúcar refinado o sacarosa, el azúcar blanco que se vende en los supermercados y que suelen darnos, metido en un sobrecito, cuando tomamos un café en un bar cualquiera. Para conseguir el azúcar refinado se toma la caña de azúcar o la remolacha y se realiza un proceso químico de sustracción de sales minerales y oligoelementos naturales. Así, se aísla la sacarosa, un producto que tiene una “pureza” de concentración del 99% y que ha perdido las complejas combinaciones de vitaminas, minerales y enzimas que posee el azúcar de caña y que garantizan no sólo la fácil absorción del azúcar, sino también su fácil combustión y la fácil obtención de energía por parte del cuerpo humano.

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Los srotas o canales

Uno de los conceptos fundamentales de Ayurveda es el concepto de srota. Con este nombre se identifica a los innumerables canales (visibles e invisibles) que están presentes en todo el cuerpo y que sirven para que por ellos circulen tanto los nutrientes como los productos de desecho (malas) hacia el interior y hacia el exterior del mismo.

La obstrucción de los srotas o su funcionamiento incorrecto origina, a corto o largo plazo, la aparición de enfermedades. Ese funcionamiento incorrecto de los srotas impide la correcta absorción de los nutrientes que forman los tejidos y la correcta expulsión de los malas, lo que acaba convirtiéndose en un problema para la salud corporal.

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El cardamomo en el Ayurveda

Si hay una especie dulcemente aromática ése es el cardamomo. De la misma familia que el jengibre, el cardamomo es una especie muy utilizada en las cocinas árabe, oriental y africana. El cardamomo, original de la India, se puede encontrar en plantaciones del sureste de la India, en Sri Lanka, Malasia, Camboya, Tailandia y Vietnam. El primer productor mundial de cardamomo, sin embargo, es Guatemala.

Entre las variedades de cardamomo, cuatro destacan de manera especial: el blanco, el negro, el verde y el cardamomo de Madagascar. De entre todos ellos, el verde es el cardamomo más utilizado. En Ayurveda se utiliza tanto éste como el negro.

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Cualidades ayurvédicas de la granada

La granada es uno de las frutas más apreciadas en el Ayurveda. Citada en el libro del Éxodo, en el Corán y en muchos himnos homéricos, la granada es una de las frutas más antiguas conocidas por el hombre. Está presente en múltiples culturas. Los antiguos egipcios, por ejemplo, preparaban con su jugo un vino ligero con sabor aframbuesado; los babilonios mascaban sus granos antes de la batalla para sentirse invencibles e Hipócrates recomendaba el jugo de la granada contra la fiebre y como tonificante contra la enfermedad.

Considerada “la princesa de la fruta” y originaria de Persia y de la región occidental del Himalaya, la granada ha sido cultivada durante muchos siglos en la India, en Paquistán, en las regiones caucásicas y en todo el Mediterráneo. Los bereberes la trajeron a España y fue durante la época de la conquista de América cuando las tropas españolas la llevaron a América.

Las propiedades curativas de la Granada son muchas. Por eso en el Ayurveda ocupa un lugar estelar en el escalafón de las frutas. No en vano, la granada sirve para eliminar los excesos de cualquiera de los tres doshas en el cuerpo y muy apropiada para los casos de anemia, fiebre y problemas del corazón.

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Los dhatus o tejidos del cuerpo humano

Ayurveda reconoce siete dhatus o tipos de tejidos en el cuerpo humano. Esos siete tipos de tejidos o dhatus son los siguientes: plasma, sangre, tejido muscular, tejido adiposo, tejido óseo, tejido medular y tejido reproductivo (semen y óvulos).

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El Agni o fuego digestivo

Agni en sánscrito quiere decir “fuego”. Y ésa es la palabra con la que, en el marco del hinduismo, se nombra al dios védico del fuego. En el ámbito del Ayurveda, al hablar de Agni nos estamos refiriendo al elemento que permite que los alimentos ingeridos se transformen en los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para desarrollar sus funciones correctamente. Así, la característica del Agni determina la capacidad digestiva de cada individuo.

Como se puede deducir, el del Agni es un concepto clave en el Ayurveda. Si el Agni es débil, la persona estará a merced de las enfermedades. Si el Agni es fuerte y funciona correctamente, la persona gozará de un perfecto estado de salud. Para que el Agni funcione de una manera adecuada debemos respetar nuestra dieta y combinar nuestros alimentos según nos indican los principios del Ayurveda.

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Chai o té con especias

La bebida desempeña un papel determinante en la nutrición ayurvédica. Ya vimos en algún post anterior cómo la principal función de muchas bebidas ayurvédicas es generar mucha energía para el organismo, facilitar la correcta realización de la digestión, la absorción de los nutrientes y estimularlo de una manera especial. De entre todas las bebidas propias del Ayurveda hay una que, por sus beneficios y por el carácter casi ritual que rodea su elaboración, adquiere un carácter especial. Esa bebida es el chai, té con especias o té ayurvédico.

El té empezó a cultivarse en la India de manera masiva a partir de la llegada de los ingleses a principios del siglo XVII. De la mezcla de ambas culturas nació el chai o té con especias, ese té al que se le añaden especias típicamente ayurvédicas como pueden ser la canela, el cardamomo o el jengibre. Estas tres especias suelen estar presente en todo chai aunque en cada una de las regiones del país (y hasta en cada casa) el té con especias de manera ligeramente diferente. Hay zonas en las que se añade al chai el clavo de olor. En otras zonas, todo masala chai (también así se le llama) que se precie debe llevar entre sus componentes una pizca de anís estrellado. En el oeste del país, por su parte, utilizan pimienta negra para elaborar el té con especias y, en algunas ocasiones, almendras o azafrán.

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Los malas o desechos corporales

Una buena nutrición no implica sólo una adecuada ingesta de nutrientes. Una buena nutrición implica también una buena expulsión de los desechos generados en el proceso digestivo. En el universo Ayurveda, a dichos desechos se les conoce con el nombre de malas.

Los tres malas principales son las heces (purisha o pureesha), la orina (mutra) y el sudor (sweda). Estos tres tipos de residuos están constituidos por los cinco elementos. En las heces prevalece el elemento tierra; en la orina, los elementos del agua y el fuego, y en la orina, por su parte, es el elemento agua el predominante.

Junto a estos malas principales hay otra serie de malas secundarios como pueden ser la bilis, las uñas, el pelo, la piel muerta, la sangre menstrual y otras secreciones como pueden ser los mocos, la cera o las lagañas.